Hay un punto en Alella donde el paisaje se ordena solo. Donde los viñedos de la Alta Alella bajan hacia el mar y los garrofers dan sombra sin pedirlo.
Ese punto es Miralella.
Un restaurante y terraza en una masía centenaria, donde la cocina nace del terrer: el producto de proximidad, los vinos de la DO Alella y el fuego de la brasa como hilo conductor.
Miralella es mirar Alella con otros ojos.